sábado, 1 de julio de 2017
miércoles, 8 de febrero de 2017
domingo, 4 de diciembre de 2016
Gran Paradiso (Alpes Italianos)
Para un recién llegado al mundo del alpinismo como yo,
llegar a Chamonix, plantarte en mitad de la calle principal y rotar sobre ti
mismo para contemplar ese sinfín de posibilidades que tienes alrededor…marca un
antes y un después.
El valle de Chamonix está rodeado de un inmenso muro rocoso
en forma de agujas, glaciares y cimas de nieves perpetuas. En un dia despejado
podremos avistar desde cualquier punto del pueblo l’aguille du Midi, la de Grepon,
el mount maudit, los glaciares de la mer du glace, bossons… y sobre todas
ellas, la cima del Montblanc, imponente y cautivadora.
Muchas de estas agujas que se alzan a ambos lados del valle
están conectadas por teleféricos y remontadores que hacen posible subir hasta
cotas muy altas. Quizá la más visitada sea l’Aguille du Midi (3842m) que sale
des de Chamonix y sube hasta los 3770m, con la posibilidad de coger un ascensor
para llegar al punto más alto.
Nos alojamos en un camping cercano al bonito pueblo de ‘Les
Houches’, bajo el inmenso glaciar de les Bossons, que según nos cuentan ha
remitido mucho y muy rápido las últimas décadas.
Al día siguiente, cargamos trastos en la furgo y nos
dirigimos hacia el túnel transalpino del Montblanc que conecta las poblaciones
de Chamonix y Courmayeur, poblaciones francesa e italiana respectivamente. No
recuerdo el importe exacto, pero preparad un billete de 50 euros para pasar el
túnel y poder volver por él.
Tras 11km de túnel donde se han tomado muy en serio la
seguridad a raíz del accidente ocurrido el año 1999, desembocamos en el Valle
de Aosta, ya en Italia, para dirigirnos a los pies del Gran Paradiso donde
aparcamos la furgo, preparamos material y encaramos una pista bastante
transitada hasta el refugio Vittorio Emmanuele II, que recibió el nombre del
monarca homónimo y fundador del parque nacional de Gran Paradiso, en la que
seguramente sería la buena obra de su vida.
Pasamos la noche en el refugio, unos durmiendo y otros
dando vueltas atormentados por el viento incesante que azotaba las paredes metálicas
de la fachada. Poco después de acostarnos, sobre las 3’30h, suena el
despertador. El viento ha remitido bastante, aunque el frio aprieta y hay
bancos de niebla surcando las cotas altas.
Encaramos la pedrera que hay hasta un pequeño rio que baja
del glaciar. Una vez remontado, hacemos una parada para calzarnos crampones y
encordarnos. Es el momento de empezar a subir con un frío de narices y con el
viento que empieza a hacer acto de presencia.
A la que ganamos altura y nos situamos en terreno abierto,
ya podemos divisar entre la niebla la cima del Paradiso, así como el glaciar
que se desprende de la cara oeste, mostrándonos una escena maravillosa de
bloques y seracs abismales.
La ‘vía normal’, como se conoce el acceso por la
cara oeste, no alberga dificultad técnica, por lo que solo nos queda una larga
prueba de resistencia hasta la cima, amenizado por un paso final demasiado
masificado para poderlo disfrutar.
Sin tiempo para pensárnoslo demasiado, por el fuerte viento
que nos sitúa en temperaturas por debajo de los -15ºC, encaramos la vuelta en
la que descenderemos 2000m de desnivel hasta el parking.
Ha sido un buen ejercicio de aclimatación y una primera
toma de contacto con la alta montaña. ¡Las condiciones no han sido las mejores,
pero…oh! Bienvenidos a los Alpes.
Avel Igual
GM Piolet - Sabadell
El Montblanc por Gouter
El Montblanc por Gouter, 4810m. Julio de 2016
El
Montblanc es un clásico alpinistico. El techo de la Europa Occidental fue
coronado por primera vez en 1786 por Jacques Balmat y Michel Gabriel Paccard.
Hay pocas cimas que remonten tantos metros desde un casco urbano en tan poco
espacio y esta cercanía ha convertido esta magnífica cima en un icono
imborrable de la región.
Había
muchas ganas y mucha esperanza en poder hacer cumbre. A pesar de la
incertidumbre de los días anteriores, en los que tuvimos que retrasar el
ascenso por el fuerte viento que golpeaba las cotas altas del macizo.
Así
pues, nos desplazamos a les Houches, para coger primero un telecabina y luego
un tren cremallera que nos llevará hasta el ‘nido de águila’, a 2300 metros.
Desde
allí nos toca encarar un fácil trekking sin apenas nieve (solo la parte final
de la etapa), hasta el refugio Tete Rousse.
Ya en
el refugio, dejamos todos los trastos en la entrada y cenamos algo a eso de las
18h. Luego entablamos conversación con varios alpinistas de diferentes nacionalidades,
entre los cuales había muchos guías que subían a sus clientes. El resto de
alpinistas iban de aquí para allá preparando material e intentando recopilar
información sobre la ruta y el tiempo del día siguiente. Había nervios en el
ambiente, o quizá era una percepción a juzgar por los míos propios.
A las
23.30h guardamos el ajedrez y nos fuimos a descansar un rato. A las 1h debíamos
volver a estar en pie, para ¿desayunar? algo y ponernos en marcha.
A la
1’30h ya estábamos encarando la trepada que nos separaba del refugio de Gouter,
donde probablemente ya había salido un buen puñado de aspirantes a la cumbre.
El dia
se presentaba ideal; no hacía viento y el cielo estaba completamente
estrellado.
Despues
de pasar la inquietante ‘bolera’, un paso de 50m bajo una pared por la que se
desprenden piedras de forma constante, iniciamos la larga trepada hasta el
Gouter. No es un tramo técnico, pero sí bastante descompuesto, por lo que hay
que extremar precauciones con los desprendimientos y las caídas.
Apenas
encontramos nieve en este tramo, pero conservamos los crampones puestos ya que
había tramos helados y algún nevero disperso.
Una
vez arriba nos toca atacar el Dome du Goteur por una rampa de nieve pronunciada
para luego descender al Col du Dome, donde en días de niebla hay que prestar
especial atención con desorientarse, ya que puede resultar fatal.
Es muy
recomendable llevar GPS de montaña, aún en rutas tan transitadas como ésta, ya
que hay que estar preparado ante un cambio inesperado de la meteo.
Despues
del llaneo por el Col du Dome subimos otra fuerte pala de nieve hasta el
refugio de Vallot, que solo se usa en casos de emergencia y dispone de poco más
que unas mantas térmicas.
En
este instante el espectáculo está garantizado con la salida del Sol, los tonos
naranjas se apoderan de nuestro entorno y la arista que nos conduce a la cima
adquiere un halo de misticismo.
La
arista de les Bosses está en muy buen estado. Hay una huella muy bien definida
dentro de unos 50cm de ancho de nieve compactada. Durante más de hora y media
ascenderemos por esta arista expuesta a ambos lados, debiéndonos hacer a un
lado en varias ocasiones por la gente que salió del Gouter antes que nosotros y
ya descendían de la cima.
Tras
inmortalizar nuestra ansiada gesta nos disponemos a deshacer camino. No hay
victoria hasta que volvamos a estar sentados en el tren, la mayoría de los
accidentes en alta montaña se dan en el descenso, cuando el agotamiento y la
confianza se acentúan.
El
descenso no presenta problemas para nosotros, sí para alguien en una arista
cercana, donde vemos sobrevolar varios helicópteros. Bajando se notan los
efectos de tantas horas de esfuerzo, aunque el dolor de cabeza que acusé en los
últimos metros va remitiendo.
La
nieve está en buen estado y sobre las 11h llegamos a Gouter, donde tras des
trepar la rampa de acceso, nos espera un último paso tenso por la bolera.
Pasamos sin dilación y no hay ningún problema, los compañeros que van detrás no
tienen tanta suerte y un bloque de piedra pasa rodando a gran velocidad a unos
metros de distancia. El susto es mayúsculo, pero no hubo que lamentar daños.
Después
de un merecido descanso y tomar un refresco en la tete Rousse bajamos el último
tramo sin problemas, ya sin crampones, sin cuerda y con la satisfacción de
haber realizado algo grande.
Los
expertos podrán tildar la ‘via normal’ del Montblanc de aburrida o monótona. A
mí me pareció una hermosa travesía por la nieve, un espectáculo para los
sentidos y una prueba de resistencia.
Si la
UGEL va donde van sus afiliados, hoy ha llegado más alta que nunca y pondremos
empeño para que lo siga haciendo. En altitud, en experiencia y en objetivos.
Avel
Igual – Piolet Sabadell
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